Tenía seis meses de plazo para iniciar las obras y no ha tardado ni dos semanas. Los primeros síntomas del inicio de las obras en la Torre de Marathón de Riazor ya son visibles con el vallado del perímetro del obelisco, único elemento original que aún se conserva del estadio de 1944. El Deportivo, tras el OK de Patrimonio del Concello, comenzó con los trabajos que está previsto que se prolonguen durante un año y en los que imvertirá unos 200.000 euros.
Tenía seis meses de plazo para iniciar las obras y no ha tardado ni dos semanas. Los primeros síntomas del inicio de las obras en la Torre de Marathón de Riazor ya son visibles con el vallado del perímetro del obelisco, único elemento original que aún se conserva del estadio de 1944. El Deportivo, tras el OK de Patrimonio del Concello, comenzó con los trabajos que está previsto que se prolonguen durante un año y en los que imvertirá unos 200.000 euros.
El Deportivo ya tiene desde el pasado 15 de julio el OK del Concello de A Coruña para iniciar la rehabilitación de la Torre de Marathón, que verá reforzada la actuación con obras para habilitar un mirador. Enronces la alcaldesa reveló en rueda de prensa posterior a la junta de Gobierno que la duración de los trabajos será de "doce meses aproximadamente" y que "tienen seis meses" para poder iniciarse. Además, apuntó que habrá "una conexión con el Estadio Municipal". Según pudo saber LA OPINIÓN, la reforma tiene un presupuesto de unos 200.000 euros. Este era el último paso para arrancar con el remozado de esta zona del recinto, que el club pretende incluir en el tour del museo, y para el que ya tenía el sí de Patrimonio, dependiente de la Xunta, desde el pasado mes de noviembre.
Como complemento al museo, el Deportivo reparará e impermeabilizará la Torre de Marathón para abrirla al público, conectarla con el estadio y construir un mirador.

Obras en la Torre de Marathón de Riazor. / Casteleiro
Nuevas relacionesAunque fue un año cuando el Dépor anunció estas mejoras, el proyecto volvió a recibir la atención de los focos en marzo, cuando el Concello y el club, además de la Diputación, comparecieron de manera conjunta para comunicar su renuncia a ser sede del Mundial de fútbol 2030 y apostar por una reforma integral de la Ciudad Deportiva de Riazor. La alcaldesa, Inés Rey, y el presidente del Deportivo, Juan Carlos Escotet, explicaron que existe un acuerdo entre el Ayuntamiento y los accionistas mayoritarios del RC Deportivo para impulsar conjuntamente la modernización integral del Complejo Deportivo de Riazor, que incluye el estadio municipal, el Palacio de los Deportes, la Torre de Marathon y el conjunto de infraestructuras deportivas de su entorno.
"El proyecto que iniciamos no busca únicamente cumplir con requisitos externos o temporales; pretende evolucionar el estadio y su entorno para integrarlos plenamente en la vida diaria de la ciudad. Queremos un espacio vivo los 365 días del año, capaz de generar actividad deportiva, social y cultural que aporte valor a A Coruña y a todos los coruñeses", subrayó aquel día Juan Carlos Escotet.
Un elemento históricoLa Torre de Marathón es el único elemento que queda en pie del estadio que se levantó en 1944. Aquel 'nuevo' Riazor que dejó atrás los partidos junto a donde hoy se encuentra el colegio Las Esclavas. El estadio fue ideado por el arquitecto Rey Pedreira y desarrollado en 40.000 metros cuadrados con un presupuesto de cinco millones de pesetas.
Con el paso de los años, Riazor fue objeto de diversas reformas. En la década de los sesenta se derribó la histórica columnata para levantar el Palacio de los Deportes, inaugurado en 1970. Más tarde, el estadio se remodeló para acoger el Mundial de 1982. La siguiente gran transformación llegó entre 1995 y 1998, y posteriormente se acometieron diversas actuaciones para adaptar el recinto a las exigencias de las competiciones europeas durante los años de la Champions. La última gran intervención llegó hace ocho años, con la renovación integral de la cubierta. Una serie de modificaciones que siempre contaron con un testigo que hoy permanece en el mismo lugar que hace 82 años: la Torre de Marathón.