El proyecto incluye una segunda playa, un Mercado del Mar, senderos, plazoletas, un faro y espacios para fortalecer la pesca artesanal.
El tajamar occidental, la obra de ingeniería que hace casi un siglo permitió consolidar a Barranquilla como el principal puerto sobre el río Magdalena, tendrá la mayor transformación de su historia reciente. La Alcaldía abrió la licitación pública para construir el Corredor Turístico del Tajamar, una intervención de cerca de cinco kilómetros hasta Bocas de Ceniza que demandará una inversión de 380.000 millones de pesos.
La iniciativa busca convertir este recorrido en un nuevo polo turístico de la ciudad mediante la construcción de senderos peatonales, plazoletas para contemplar el encuentro entre el río Magdalena y el mar Caribe, zonas comerciales y gastronómicas, una segunda playa, el Mercado del Mar, la recuperación de la estación La Virgen, un faro en el extremo de Bocas de Ceniza y la infraestructura necesaria para la continuidad del tren turístico.
El proyecto también contempla obras hidráulicas para reforzar la protección de la costa, espacios para la pesca artesanal e infraestructura de apoyo para quienes desarrollan esta actividad.
Según la administración distrital, la intervención pretende generar una nueva dinámica económica para las comunidades asentadas en el sector. Pescadores, caseteros y propietarios de restaurantes serán parte de la oferta turística que se proyecta consolidar alrededor del corredor.

Foto:Alcaldía
ContenidoAl anunciar la apertura del proceso en su cuenta de X, el alcalde Alejandro Char aseguró que "Puerto Mocho fue solo el comienzo" y afirmó que el proyecto permitirá devolverle protagonismo a uno de los lugares donde nació la historia portuaria de Barranquilla.
Con una inversión de $380 mil millones recuperaremos cerca de cinco kilómetros del tajamar para que Barranquilla, Colombia y el mundo entero no solo vengan a contemplar esta maravilla natural, sino a recorrerla y vivir, como nunca antes, el encuentro de nuestro majestuoso río Magdalena con el mar Caribe", expresó el mandatario.
La obra que convirtió a Barranquilla en puertoMucho antes de convertirse en un paseo para turistas y pescadores, Bocas de Ceniza fue el mayor desafío para la navegación en el Caribe colombiano.
Cuando Rodrigo de Bastidas llegó a la desembocadura del Magdalena el 1 de abril de 1501 observó que las aguas cargadas de sedimentos cambiaban el color del mar. Ese fenómeno dio origen al nombre con el que desde entonces se conoce este lugar.
— Alejandro Char (@AlejandroChar) July 27, 2026Puerto Mocho fue solo el comienzo: la transformación de nuestro tajamar continúa hasta Bocas de Ceniza. 🙌🏼
Este fue el lugar donde comenzó la historia que convirtió a Barranquilla en la Puerta de Oro de Colombia. Muy pronto, con el Corredor Turístico del Tajamar de Bocas de… pic.twitter.com/jFxbi5Tc6V
Con el crecimiento comercial de Barranquilla durante el siglo XIX y la llegada del ferrocarril Barranquilla-Salgar en 1872, la necesidad de garantizar un acceso seguro para los buques se convirtió en una prioridad nacional. La barra de arena que se formaba en la desembocadura impedía una navegación estable y obligaba a buscar una solución definitiva.
Esa respuesta comenzó a construirse entre 1926 y 1935 con el levantamiento de los tajamares oriental y occidental, dos gigantescas estructuras de roca diseñadas para encauzar el río Magdalena y mantener abierto el canal de acceso al puerto.
El tajamar occidental, construido desde el sector de Las Flores hacia el mar, se convirtió en la pieza central del proyecto. Durante las obras sufrió incluso un deslizamiento que destruyó cerca de 480 metros de estructura, pero el mismo movimiento terminó ampliando el canal y mejorando las condiciones para la navegación.

El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, en un recorrido por el tajamar occidental con miembros de la comunidad.
Foto:Alcaldía
La obra permitió estabilizar el acceso marítimo y fortaleció el papel de Barranquilla como la Puerta de Oro de Colombia, condición que impulsó el desarrollo industrial y comercial de la ciudad durante buena parte del siglo XX.
Un siglo entre el progreso y el abandonoDurante décadas, el tajamar occidental no solo sirvió para controlar la fuerza del río. También fue recorrido por un tren que transportaba materiales y permitía llegar hasta la punta de Bocas de Ceniza, donde el Magdalena entrega sus aguas al Caribe.
Con el paso de los años, aquella infraestructura perdió protagonismo. El tren desapareció, el mantenimiento dejó de ser constante y comenzaron a hacerse visibles las grietas, las socavaciones y los efectos de la erosión.

Foto:Alcaldía
ContenidoEn octubre de 2025, expertos del Observatorio del Río de la Universidad del Norte advirtieron sobre el deterioro de distintos tramos del tajamar occidental. El director del observatorio, Humberto Ávila, alertó entonces sobre la necesidad de intervenir la estructura para garantizar su estabilidad y mejorar las condiciones de acceso.
La navegabilidad tampoco dejó de ser un reto. La sedimentación continúa obligando a realizar dragados periódicos para conservar el canal operativo, un problema que ha acompañado históricamente al puerto de Barranquilla.
Pese a ello, el lugar nunca dejó de atraer visitantes. Cada fin de semana cientos de personas recorren el tajamar para observar el encuentro entre el río y el mar, pescar, caminar o visitar los pequeños restaurantes y casetas instalados a lo largo del recorrido.
Un nuevo destino frente al río y al marLa apuesta del Distrito es que ese paisaje natural se convierta ahora en uno de los principales atractivos turísticos de Barranquilla.

Render Bocas de Ceniza
Foto:Render Bocas de Ceniza
El proyecto contempla obras de protección costera, senderos accesibles, plazas de contemplación, espacios comerciales, zonas gastronómicas, infraestructura para la pesca artesanal y nuevas áreas para actividades recreativas.
La intervención hace parte de la estrategia con la que Barranquilla busca consolidar un corredor que integra el Gran Malecón del Río, la ciénaga de Mallorquín, Puerto Mocho y, ahora, Bocas de Ceniza.
El proyecto cuenta con un convenio de cooperación técnica entre la Alcaldía de Barranquilla y Cormagdalena, mientras que los diseños de ingeniería fueron elaborados por la Universidad de Cartagena.
Si el proceso licitatorio avanza conforme al cronograma previsto, el tajamar occidental dejará de ser únicamente la obra que permitió controlar la desembocadura del Magdalena para convertirse también en un escenario donde confluyan el turismo, la memoria portuaria y la economía popular.
Casi cien años después de haber abierto el camino para los barcos, volverá a ser la puerta de entrada a una nueva forma de descubrir el lugar donde el río más importante de Colombia termina su recorrido y se encuentra con el mar Caribe.
LEONARDO HERRERA DELGANS periodista de EL TIEMPO leoher@ltiempo.com y en X:@loher70