El verano ya no solo llena hoteles y aeropuertos. También está impulsando una nueva forma de consumir basada en el acceso frente a la propiedad. Cada vez más españoles optan por alquilar aquello que solo necesitan durante unos días en lugar de comprarlo, una tendencia que va mucho más allá de los apartamentos turísticos y que alcanza desde bicicletas, barcos o motos hasta sillas de ruedas, castillos hinchables o herramientas de bricolaje.
El verano ya no solo llena hoteles y aeropuertos. También está impulsando una nueva forma de consumir basada en el acceso frente a la propiedad. Cada vez más españoles optan por alquilar aquello que solo necesitan durante unos días en lugar de comprarlo, una tendencia que va mucho más allá de los apartamentos turísticos y que alcanza desde bicicletas, barcos o motos hasta sillas de ruedas, castillos hinchables o herramientas de bricolaje.
Así lo constatan los datos de BUEYDU, la plataforma española de alquiler entre particulares y empresas, que durante los últimos meses ha registrado cerca de 30.000 nuevos usuarios, confirmando el crecimiento de una economía colaborativa que deja de ser una alternativa para convertirse en un nuevo modelo de consumo.
"Cada vez vemos más personas que viajan con una idea muy clara: llegar al destino y alquilar allí todo aquello que solo van a necesitar durante unos días. Es una forma de viajar más cómoda, más económica y mucho más sostenible", explica Manuel Carvajal, fundador de BUEYDU.
Uno de los cambios más llamativos que está detectando la plataforma se produce precisamente en los destinos turísticos. Los usuarios prefieren desplazarse ligeros, evitando el coste de facturar equipaje o transportar objetos voluminosos, y alquilar directamente en el lugar de vacaciones aquello que necesitan.
Entre los ejemplos más representativos destaca el crecimiento del alquiler de productos de movilidad reducida, especialmente sillas de ruedas y carritos eléctricos, utilizados por personas mayores que desean seguir viajando sin tener que transportar este tipo de equipamiento desde casa. Alicante, Málaga, Sevilla y Madrid concentran actualmente buena parte de esta demanda.
Pero la lista de productos no deja de crecer. Aunque la maquinaria agrícola y de construcción continúa siendo una de las categorías con mayor actividad —el origen de la plataforma—, el verano está impulsando con fuerza otras verticales como el alquiler de motos, bicicletas, embarcaciones, equipos para eventos, plataformas de vídeo 360º, equipos de sonido, fotomatones o incluso pequeños electrodomésticos como Thermomix.
"Lo que estamos viendo es que la mentalidad está cambiando muy rápido. La gente ya no busca comprar por defecto; primero se pregunta si realmente merece la pena adquirir algo que solo va a utilizar unos días al año", señala Carvajal.Hasta un 90% de ahorro frente a la compra
Más allá de la comodidad, el factor económico se ha convertido en uno de los grandes motores del alquiler.
Según los cálculos de BUEYDU, una familia puede ahorrar entre un 85% y un 90% optando por alquilar determinados productos frente a comprarlos.
Los ejemplos son cotidianos:
"La regla es muy sencilla: si un producto se va a utilizar menos de diez o doce días al año, económicamente el alquiler casi siempre gana", resume Carvajal.Convertir lo que no se usa en una fuente de ingresos
El verano también está cambiando el comportamiento de quienes ofrecen productos.
Cada vez son más los particulares y empresas que aprovechan los meses estivales para rentabilizar activos que permanecen parados durante semanas o incluso meses.
Desde furgonetas, remolques o maquinaria entre campañas agrícolas hasta equipos de sonido o material para eventos, muchos usuarios encuentran en el alquiler una forma de obtener ingresos extra sin realizar ninguna inversión adicional.
"Muchas personas descubren que aquello que tenían guardado en un almacén o en un garaje tiene demanda. En lugar de estar parado, empieza a generar ingresos. Esa es una de las grandes ventajas de la economía colaborativa", explica el fundador de BUEYDU.El gran reto: cambiar la mentalidad
Pese al crecimiento del sector, Manuel Carvajal considera que la principal barrera ya no es tecnológica ni económica, sino cultural.
"El miedo sigue siendo psicológico. Mucha gente piensa: '¿y si me lo rompen?' o '¿y si no me pagan?'. Sin embargo, son las mismas personas que no tienen ningún problema en alquilar su casa a través de Airbnb o pedir comida mediante una aplicación. Esa confianza ya existe; simplemente tiene que trasladarse al alquiler de productos."
Con ese objetivo, BUEYDU trabaja en nuevas funcionalidades destinadas a ofrecer mayores garantías y seguridad tanto a propietarios como a arrendatarios.
Una tendencia que ha llegado para quedarsePara el equipo de BUEYDU, el crecimiento de la economía colaborativa responde a un cambio estructural del consumo.
Las nuevas generaciones priorizan el acceso frente a la propiedad, buscan flexibilidad y rechazan acumular objetos que apenas utilizan. A ello se suma un contexto económico en el que el incremento de los costes de fabricación y la inflación hacen que cada vez resulte menos rentable comprar determinados productos.
"El alquiler dejará de ser una alternativa para convertirse en la opción natural. Igual que hoy compartimos coche, alquilamos una vivienda para las vacaciones o pedimos comida desde una aplicación, dentro de muy poco nos parecerá completamente normal alquilar cualquier objeto que necesitemos durante unos días", concluye Manuel Carvajal.
Fuente: Diario de Ibiza