Argentina logró una agónica victoria por 2-1 frente a Inglaterra el pasado 15 de julio en unas semifinales mundialistas repletas de emoción.Seguir leyendo....
Argentina logró una agónica victoria por 2-1 frente a Inglaterrael pasado 15 de julio en unas semifinales mundialistas repletas de emoción.
Sin embargo, la remontada de la albiceleste quedó rápidamente eclipsada por la polémica surgida tras el encuentro, cuando varios jugadores celebraron la clasificación para la final con una pancarta en la que podía leerse: "Las Malvinas son argentinas".
El mensaje, de claro contenido político, parecía un simple gesto reivindicativo, aunque con el paso de los días se comprobaría que tendría importantes repercusiones.
Desde la gradaNo ha sido hasta ahora, casi tres semanas después, cuando un vídeo publicado en redes sociales por una aficionada ha revelado cómo llegó esa pancarta al terreno de juego.
Las imágenes muestran cómo la tela es lanzada desde la grada hasta el césped mientras los futbolistas, junto al seleccionador Lionel Scaloni, celebran el triunfo con los seguidores ubicados en ese sector del estadio de Atlanta.
Tras caer al campo, Giovani lo Celso la recoge, lee el mensaje y la exhibe hacia la grada acompañado por Lisandro Martínez y Cristian Romero, antes de dejarla de nuevo sobre el césped.
Consecuencias disciplinariasAdemás de las numerosas especulaciones surgidas en las redes sociales, el episodio ha desencadenado varias consecuencias tanto en el ámbito político como en el deportivo.
La Comisión Disciplinaria de la FIFA anunció, a diez días de terminar el Mundial, la apertura de un procedimiento contra la Asociación del Fútbol Argentino por presuntamente vulnerar la normativa que prohíbe utilizar las competiciones deportivas para realizar manifestaciones ajenas al ámbito del deporte, entre otros motivos.
Poco después de hacerse pública la decisión, el canciller argentino, Pablo Quirno, expresó a Radio Mitre su rechazo a la medida: "No tenemos nada de qué pedir disculpas. La bandera dice una verdad. No hay crisis diplomática con el Reino Unido. Tenemos una diferencia fundamental con respecto a la soberanía de las islas Malvinas". Según Quirno, la acción de los futbolistas argentinos fue "completamente espontánea".
Una guerra de hace 44 añosLo cierto es que la rivalidad entre Argentina e Inglaterra va mucho más allá de las polémicas deportivas. Las islas Malvinas, situadas en el sur del océano Atlántico, fueron antiguamente una posesión española que logró la independencia en 1811.
Años después, en 1833, el Imperio británico invadió las islas y expulsó al Gobierno y a los habitantes argentinos.
Tras la desintegración del Imperio español, que culminó en 1898, con la independencia de Cuba -la última colonia española- Argentina pasó a reclamarlas como parte de su territorio nacional.
Una guerra relativamente cortaCasi un siglo después, y tras varios intentos para recuperarlas, en 1982 el dictador argentino Leopoldo Galtieri ordenó su invasión: el 2 de abril, efectivos de la Infantería de Marina y comandos argentinos desembarcaron y tomaron las islas, lo que desencadenó la contraofensiva británica del Gobierno de Margaret Thatcher y una guerra que se prolongó durante dos meses y doce días.
Casualmente, aquel año también se disputó el Mundial de España y ambas selecciones aspiraban a trasladar la rivalidad al terreno de juego. Sin embargo, la suerte quiso que ambos equipos terminaran siendo eliminados antes de poder cruzarse.
La esperada revancha argentinaLa guerra concluyó con derrota argentina. No obstante, cuatro años después, el combinado albiceleste encontró una forma de resarcirse en el Mundial de México de 1986.
Liderada por Diego Armando Maradona, la selección argentina firmó una brillante trayectoria, terminó primera de su grupo y superó sucesivas eliminatorias hasta alcanzar los cuartos de final, donde se midió precisamente a Inglaterra.
La esperada revancha comenzó con una primera parte muy igualada, que concluyó sin goles.
"La mano de Dios"No fue hasta el minuto 51 cuando Maradona abrió el marcador al empujar el balón con la mano de forma disimulada durante un remate, una acción que el árbitro aseguró no haber visto y, poco después, anotó un segundo tanto que terminó por sentenciar el encuentro.
Cuando fue cuestionado posteriormente por aquel primero gol, Maradona respondió que había sido "un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios".
Desde entonces, la tensión entre ambos países ha resurgido cada vez que Argentina ha tenido que enfrentarse a un rival británico.