No son imaginaciones, sucede. Y la respuesta está en lo que los psicólogos llaman mochila emocional. Aprende cómo es para que no se llene a la vuelta
Julia Fernández
06/08/2026 Actualizado a las 07:01h.
Vamos a ponernos en situación: es nuestro primer día de vacaciones y, de repente, al levantarnos (ya sin el despertador dándonos el susto), nos sentimos ... extraños. No nos duele la espalda. Tampoco sentimos presión en las cervicales. Ni tan siquiera nos importa habernos despertado varias veces por la noche por el calor. Sin saber muy bien por qué, nos sentimos más ligeros, como si flotáramos. Todo nos cuesta menos y, si algo se rompe o se tuerce, no juramos a las primeras de cambio ¿Es el subidón de librar? ¿Nos hemos vuelto zen de repente?