En el Norte el viento del Nordeste siempre ha sido sinónimo de frescor en verano y frío en invierno, pero desde que Europa se ha recalentado lo que viene de allí es caliente. Solo sirve de alivio el viento del Oeste, pues el océano aún aguanta, aunque ahora es a veces un aire seco y los frentes de lluvia remolonean. En la España verde esa sequedad impone sus efectos muy deprisa, pues el verdor necesita riego casi constante. Así se van incubando las condiciones de posibilidad para una catástrofe forestal, por lo que solo queda implorar que llueva a tiempo para conjurarla (o sea, las antiguas rogativas). En ese contexto meteorológico el negacionismo, próximo ya al terraplanismo, no tiene nada que temer: como su caldo de cultivo es la ignorancia de mucha gente, si la catástrofe llega siempre podrá enchufarles un bulo o un argumento científicamente insolvente pero fácil de tragar.
Opinión | En corto


La sequía afecta a la población de múltiples formas, por ejemplo con la reducción del suministro de agua y alimentos e incrementando el riesgo de incendios forestales. / Crédito: World Weather Attribution.
En el Norte el viento del Nordeste siempre ha sido sinónimo de frescor en verano y frío en invierno, pero desde que Europa se ha recalentado lo que viene de allí es caliente. Solo sirve de alivio el viento del Oeste, pues el océano aún aguanta, aunque ahora es a veces un aire seco y los frentes de lluvia remolonean. En la España verde esa sequedad impone sus efectos muy deprisa, pues el verdor necesita riego casi constante. Así se van incubando las condiciones de posibilidad para una catástrofe forestal, por lo que solo queda implorar que llueva a tiempo para conjurarla (o sea, las antiguas rogativas). En ese contexto meteorológico el negacionismo, próximo ya al terraplanismo, no tiene nada que temer: como su caldo de cultivo es la ignorancia de mucha gente, si la catástrofe llega siempre podrá enchufarles un bulo o un argumento científicamente insolvente pero fácil de tragar.
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