Lo ocurrido en Ceuta no es una crisis migratoria. Hay mucho más. Quizás no todo tenga una relación directa, pero todo suma para entender el alcance, las tensiones y lo delicado del contexto.
Lo ocurrido en Ceuta no es una crisis migratoria. Hay mucho más. Quizás no todo tenga una relación directa, pero todo suma para entender el alcance, las tensiones y lo delicado del contexto.
Abril. Borrador presupuestario del Congreso de EEUU. Propone destinar 20 millones de dólares en financiación militar a Marruecos. Menciona su reivindicación histórica sobre Ceuta y Melilla. Y apoya que Marco Rubio impulse un diálogo entre Marruecos y España sobre el «futuro estatus» de las ciudades.
3 de julio. Trump dice que «España pronto aprenderá. Igual que cuando renunciaron a Cuba, Filipinas y Puerto Rico y fueron todas nuestras».
8 de julio. El Supremo veta las devoluciones en caliente de migrantes interceptados cuando intentan entrar a nado en Ceuta y Melilla. Esto, en el contexto de la última regularización.
15 de julio. Por primera vez en la historia, Armengol recibe en el Congreso a niños saharauis. Reclama soluciones para el campo de refugiados de Tinduf.
20 de julio. Pedro Sánchez visita Argelia, rival regional de Marruecos. Objetivo: mejorar las relaciones diplomáticas tras la crisis por el Sáhara y aumentar las importaciones de gas.
30 de julio. Marruecos celebra el Día del Trono. (Jornada de menos custodia fronteriza). Israel felicita a Marruecos en redes. Horas después, 50.000 personas entran desde Marruecos a Ceuta, muchas a nado. Hay 57 muertos. Se difunden imágenes de personas saltando desde camiones detenidos en la frontera, ante la pasividad de un agente marroquí. La noticia escala. Meloni pide suspender a España del espacio Schengen por riesgo, pese a que la llegada de irregulares en España es de 9.440 personas, y en Italia, 16.000. Después, se une a esto Finlandia (cuya frontera con Rusia es un riesgo para Europa). La Casa Blanca muestra imágenes de Ceuta y culpa a las políticas de «extrema izquierda» españolas. Y el embajador de Israel en EEUU apunta que Ceuta y Melilla son colonias de España. El hijo de Netanyahu ya lo dijo en 2019.
Óscar Camps, de Open Arms, señala cómo el Partido Popular Europeo ha liderado durante años la estrategia de pagar a terceros países para hacer el trabajo sucio fuera de las fronteras de la UE. Los migrantes y sus vidas pasan a ser instrumentalizadas, a cambio de concesiones económicas, políticas o diplomáticas. Ojo, cada vez hay más mujeres embarazadas y madres con bebés que arriesgan sus vidas para cruzar.
¿Dónde están los que aplaudían al Papa hace poco cuando hablaba de inmigración? Lo que hemos visto es geopolítica. ¿Qué busca Marruecos? Mientras, se aprovecha para mover piezas, crear relato según sus intereses, para el chantaje o para desestabilizar al Gobierno de España, atado ante su cambio de postura con el Sáhara. Recordemos el cese de la ministra Arancha González Laya, en 2021. Esto ha sido un aviso al país. Por cierto, ¿los servicios de inteligencia españoles no detectaron nada? Lo de Ceuta no es una crisis migratoria, es una crisis humanitaria y un desafío a la integridad territorial de España.
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