La introducción de textiles no homologados para piscina altera los niveles de pH y obliga a incrementar la dosis de productos desinfectantes
22/07/2026 a las 14:55h.
La presidenta del Servicio de Deportes del Ayuntamiento de Burgos, Carolina Álvarez, ha informado de que el Ayuntamiento de Burgos restringirá el uso de prendas de baño amplias en las piscinas por criterios «estrictamente técnicos y sanitarios». Así lo ha explicado la concejala, una cuestión que desde el Consistorio enmarcan «exclusivamente» en criterios técnicos, de higiene, seguridad operativa y salubridad, descartando cualquier motivación cultural o religiosa.
Tras la reunión del órgano colegiado, han subrayando que la normativa actual busca garantizar la protección colectiva de los usuarios. En este sentido, señalan que el empleo de vestimenta con prendas sueltas o un volumen excesivo de tejido incrementa el riesgo de atrapamientos por succión en los sistemas de filtrado de la piscina o de enganches accidentales en las escaleras de acceso.
Desde el área deportiva municipal recuerdan que este tipo de restricciones responde a la misma lógica por la que se prohíbe el uso de aletas en zonas recreativas —para evitar golpes a otros bañistas— o el empleo de trajes de neopreno. Estos últimos, concebidos para aguas abiertas como ríos o pantanos, pueden transportar bacterias adheridas que pondrían en riesgo el ecosistema acuático de las instalaciones públicas.
Uno de los puntos clave puestos sobre la mesa durante el Consejo ha sido el impacto de las prendas en el equilibrio químico del agua. La introducción de textiles no homologados para piscina altera los niveles de pH y obliga a incrementar la dosis de productos desinfectantes como el cloro, lo que a su vez puede desencadenar irritaciones en la piel, ojos o vías respiratorias de los asistentes.
Del mismo modo, el Ayuntamiento de Burgos ha reiterado la prohibición de acceder al vaso con ropa de calle o con prenda interior debajo del traje de baño. Aparte de no responder a la trazabilidad higiénica necesaria, los detergentes o suavizantes retenidos en la ropa de uso diario pueden diluirse en el agua y provocar reacciones alérgicas a las personas más sensibles.
Ante la ausencia de una regulación específica a nivel estatal o autonómico que concrete qué prendas están permitidas en las instalaciones acuáticas, la responsabilidad legal y sanitaria recae directamente en la administración local. Por ello, el Consistorio defiende que el reglamento no responde a decisiones arbitrarias, sino a la obligación de velar por la seguridad colectiva de todos los usuarios.
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Entre los principales motivos expuestos por Álvarez, destaca la imposibilidad técnica de verificar vestimenta por vestimenta si los tejidos empleados cumplen con los estándares higiénicos requeridos o si se trata de ropa utilizada previamente en la vía pública. A ello se suma la prevención de accidentes físicos en las propias instalaciones. Según explican desde la formación, la acumulación de tela en prendas de gran extensión genera un riesgo real de atrapamiento en los sistemas de succión y filtrado de agua repartidos por los vasos de las piscinas, comprometiendo directamente la integridad de los bañistas.
Desde la responsabilidad de la administración local y del grupo municipal del Partido Popular, se remarca la necesidad de anteponer el interés general y la seguridad colectiva ante riesgos evitables de carácter técnico y sanitario. Por este motivo, la posición oficial pasa por ratificar el reglamento vigente, el cual restringe el baño a prendas fabricadas con materiales universales y específicos para este uso. No obstante, el Ayuntamiento contempla excepciones puntuales para usuarios que acrediten necesidades médicas o dermatológicas específicas, tales como alergias severas a la exposición solar, lesiones o heridas en proceso de curación.