¿Qué tan protector es el aire acondicionado para prevenir muertes en medio de temperaturas elevadas y niveles récord de calor? Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, descubrieron que el uso de aire acondicionado reducía a la mitad el número de muertes anuales relacionadas con el calor en Estados Unidos, salvando más de 5.000 vidas al año. Seguir leyendo....
¿Qué tan protector es el aire acondicionado para prevenir muertes en medio de temperaturas elevadas y niveles récord de calor? Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, descubrieron que el uso de aire acondicionado reducía a la mitad el número de muertes anuales relacionadas con el calor en Estados Unidos, salvando más de 5.000 vidas al año.
Sin embargo, sus efectos protectores se estabilizan una vez que su uso pasa un cierto punto. En días de calor extremo, los niveles de riesgo aumentan incluso con el uso.
El aire acondicionado se ha convertido en una de las principales herramientas para reducir el impacto sanitario de las olas de calor. Ahora, un estudio publicado en la revista Nature Health aporta una dimensión hasta ahora poco definida: no se limita a saber cuántas viviendas tienen aire acondicionado, sino que analiza cuánto se utiliza y cómo ese uso se relaciona con la mortalidad atribuible al calor. Los resultados apuntan a un efecto protector contundente, aunque con importantes límites.
El trabajo incorporó alrededor de 30 millones de registros de defunción correspondientes a los 3.108 condados del territorio continental de Estados Unidos, durante el período 2010-2020.
El aire acondicionado salva vidasLos investigadores combinaron los datos de mortalidad y temperatura con información sobre el uso medio del aire acondicionado en los hogares, para determinar cómo cambia el riesgo a medida que aumenta la climatización.
La principal conclusión resulta difícil de ignorar: el aire acondicionado redujo en un 57 % la mortalidad atribuible al calor, lo cual equivale a unas 5.267 muertes evitadas cada año. En términos generales, esto significa que la climatización residencial habría reducido a más de la mitad las muertes relacionadas con las temperaturas elevadas en la población estudiada.
Según una nota de prensa, el mayor número de vidas salvadas se concentró en Florida y en distintas zonas del suroeste y la costa del Golfo, regiones especialmente expuestas a las altas temperaturas.
El efecto positivo tiene un límitePero el estudio también introduce un matiz fundamental: más aire acondicionado no significa necesariamente más protección. Los beneficios sanitarios aumentan con el uso hasta alcanzar un determinado nivel, a partir del cual se estabil. Los investigadores observaron que, cuando el uso doméstico supera la media, el efecto protector prácticamente deja de crecer.
Una posible explicación es que una climatización moderada ya proporciona buena parte de la protección necesaria durante los días de calor no extremo, de modo que aumentar aún más las horas de funcionamiento aporta beneficios adicionales cada vez menores.
La frontera más preocupante aparece durante los episodios de calor extremo. En los días situados en los niveles más altos de temperatura, el riesgo de mortalidad sigue aumentando incluso cuando existe un mayor uso de aire acondicionado. Es decir, el aparato puede reducir sustancialmente la exposición al calor, pero no elimina por completo sus consecuencias cuando las condiciones ambientales alcanzan niveles excepcionales.

El aire acondicionado puede ser mucho más que una cuestión de confort durante una ola de calor. / Crédito: yanagi en Unsplash.
Temperatura y mortalidadEl estudio muestra, en particular, que la relación entre temperatura y mortalidad sigue siendo significativa en los extremos superiores.
El hallazgo tiene además una dimensión social. Tener un aparato de aire acondicionado no garantiza poder utilizarlo: el estudio subraya que más de una cuarta parte de los hogares estadounidenses declaró dificultades para afrontar sus gastos energéticos.
Para algunas familias, encender el aire acondicionado durante una ola de calor puede competir directamente con otros gastos esenciales, una situación que convierte el acceso a la climatización adecuada en un problema de salud pública y no únicamente de confort.
Referencia
Impact of household air conditioning usage on heat-related mortality in the USA. Lingzhi Chu et al. Nature Health (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s44360-026-00184-0
Frente a esto, los autores plantean que las políticas de adaptación al calor no deberían limitarse a promover la instalación de equipos de climatización. También es necesario hacer que su funcionamiento sea asequible y combinarlo con otras medidas, como la creación de espacios urbanos más verdes que reduzcan las temperaturas.
La evidencia indica que el aire acondicionado salva vidas frente al calor, pero no es una solución absoluta. Su utilización puede reducir de manera drástica la mortalidad, pero sus beneficios se estabilizan y, ante temperaturas extraordinariamente altas, el riesgo persiste.
En un contexto de extremos térmicos cada vez más frecuentes e intensos, la solución pasa por una combinación de estrategias: energía accesible, diseño urbano sostenible y más espacios verdes en las ciudades.
Fuente: Levante - EMV