El cuartel del Bruch abrió sus puertas a la ciudadanía para conocer más de cerca sus funciones. Mundo Deportivo se desplazó hasta el lugar para poder hablar directamente con varios miembros de las Fuerzas Armadas de nuestro país. Uno de ellos ha sido el sargento Sierra, jefe de pelotón y encargado del vehículo de combate de zapadores VCZ Castor.
El cuartel del Bruch abrió sus puertas a la ciudadanía para conocer más de cerca sus funciones. Mundo Deportivo se desplazó hasta el lugar para poder hablar directamente con varios miembros de las Fuerzas Armadas de nuestro país. Uno de ellos ha sido el sargento Sierra, jefe de pelotón y encargado del vehículo de combate de zapadores VCZ Castor.
Sierra decidió incorporarse a las Fuerzas Armadas, ya que desde pequeño siempre le había llamado la atención, influido por su entorno familiar. Su padre, su tío y su primo también pertenecían al Ejército.
Sierra, sargentoMundo DeportivoComenzó su paso en las Fuerzas Armadas como soldado en el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros número 12, en Zaragoza, donde ejerció como buzo durante su etapa en la unidad. Tras siete años como soldado, ascendió a cabo en 2022 y ese mismo año aprobó la oposición a sargento, empleo que alcanzó en 2025. Actualmente está destinado en el Batallón de Zapadores I de la Brigada Aragón, en Zaragoza, donde ejerce como jefe de pelotón y está al cargo del vehículo de combate de zapadores VCZ Castor.
En conversación con Mundo Deportivo, el sargento Sierra abordó diversos temas, entre ellos, cómo reaccionó su familia cuando les comunicó su decisión de ingresar en el Ejército y cómo compagina su profesión militar con la vida en pareja y la formación de una familia, teniendo en cuenta las exigencias y los sacrificios que implica su trabajo.
Sierra, sargentoMundo Deportivo"A nadie le sorprendió que quisiera entrar. De hecho, mi padre alguna vez me abroncó y me decía: 'Tú no me obedeces a mí nunca, ¿cómo vas a entrar en las Fuerzas Armadas?'. Pero bueno, al final, con la edad nos vamos volviendo por el camino recto y todo mejora", bromeó el sargento.
Sobre cómo se gestiona una relación de pareja, Sierra lo tiene claro: "Siempre es difícil, pero cuando conoces a una persona que está dispuesta a sacrificar parte de su tiempo o a asumir que quizá tú no vas a estar con ella todo el tiempo que le gustaría, al final uno se va acostumbrando. Sí que es verdad que, en mi caso, mi pareja también tiene familia militar, así que también tenía muy claro desde el principio lo que hacía, lo que no hacía y lo que implicaba esta profesión. Entonces, desde el primer momento tuve esa ventaja".