La vuelta al cole, junto con la cuesta de enero, es uno de los momentos más críticos para la economía de muchos hogares españoles. Quienes tienen hijos deben afrontar un importante desembolso en libros, material escolar, uniformes y otros gastos habituales, como la matrícula, las excursiones o las actividades extraescolares.
La vuelta al cole, junto con la cuesta de enero, es uno de los momentos más críticos para la economía de muchos hogares españoles. Quienes tienen hijos deben afrontar un importante desembolso en libros, material escolar, uniformes y otros gastos habituales, como la matrícula, las excursiones o las actividades extraescolares.
Alumnos, durante una clasePexelsHay quienes incluso han llegado a plantearse endeudarse, pagar a plazos o pedir un crédito para hacer frente a los gastos de la vuelta al cole. Algo similar a lo que también hacen otros para poder permitirse unas buenas vacaciones. Un error que, en muchos casos, podría evitarse recurriendo al ahorro y reduciendo algunos 'gastos hormiga', tal y como explica el asesor financiero Rubén López de Miguel.
"Si yo me gasto dos euros cincuenta cada mañana en un café, porque me lo merezco y porque dos cincuenta no es tanto, me estoy gastando 750 euros al año en café. ¿Me explica alguien qué cosas pagaríamos en un hogar con 750 euros? La vuelta al cole son 800 euros por hijo. O sea, que aquellos que a lo mejor tienen que financiar los 800 euros para poder pagar los libros de sus hijos para volver al colegio, quitándose ese café de la mañana, tendrían los libros pagados. Y es un ejemplo, hay muchos otros gastos más prescindibles que un café", advirtió en una de sus intervenciones.
Imagen recurso de una cafeteríaPexelsAlgunos consideraron que esa forma de pensar podía llevarnos a vivir únicamente para trabajar, sin dejar espacio para el disfrute o el ocio. Para Rubén, no se trata de prescindir de todo, sino de asumir que no siempre es posible tenerlo todo y de priorizar en qué queremos gastar nuestro dinero y presupuesto.
"También tenemos que tener en cuenta una cosa: quizás yo tengo que elegir. A lo mejor, si quiero café, no tengo Cancún; pero, si quiero Cancún, hago el esfuerzo y no tengo café. El problema, sobre todo por el impulso provocado por el placer inmediato de las redes sociales, es que quiero el café, quiero Cancún, quiero la carrera, quiero un piso, quiero todo. Y la burra no da para tanto", sentenció el experto financiero.