Madrid me recibió al mediodía con un calor que, viniendo de Mallorca, pensé que no iba a sorprenderme. Me equivoqué. Después de unas horas de descanso, hacia las siete de la tarde, la temperatura daba por fin una tregua y los Jardines de Sabatini se convertían en el escenario del desfile inaugural de OMODA Madrid es Moda.
Madrid me recibió al mediodía con un calor que, viniendo de Mallorca, pensé que no iba a sorprenderme. Me equivoqué. Después de unas horas de descanso, hacia las siete de la tarde, la temperatura daba por fin una tregua y los Jardines de Sabatini se convertían en el escenario del desfile inaugural de OMODA Madrid es Moda.

The Extreme Collection en el ‘rooftop’ del Wellington Hotel. / .
El acceso, muy restringido, anticipaba una de esas citas que conservan algo especial. Frente a la fachada norte del Palacio Real, más de cuarenta modelos recorrieron el estanque central entre árboles, flores y esculturas del siglo XVIII. Más de veinte firmas españolas compartieron una pasarela que, con la luz del atardecer madrileño, resultaba difícil de superar. Madrid no era únicamente el lugar donde se celebraba el desfile: formaba parte de él.
A la mañana siguiente, el recorrido continuó en el Museo La Neomudéjar con Angel Schlesser. Su colección Primavera-Verano 2027 parte del suprematismo y de Kazimir Malevich para trasladar cuadrados, círculos, triángulos y cruces al cuerpo. Lino, algodón, grogrén, organza y malla se construyen mediante un patronaje arquitectónico preciso. La geometría deja así de ser una referencia artística para convertirse en silueta, movimiento y color.

Angel Schlesser y su colección Primavera-Verano 2027 en el Museo La Neomudéjar. | Desfile de Devota & Lomba en Patio Nouvel del Museo Reina Sofía. / .
Después nos trasladamos al Patio Nouvel del Museo Reina Sofía, donde Devota&Lomba celebraba cuatro décadas de trayectoria y ochenta colecciones. Modesto Lomba vuelve sobre su propio lenguaje sin caer en la nostalgia. Pliegues, volantes y tablas expanden y recogen los volúmenes, mientras los calados realizados por artesanas de Ingenio, en Gran Canaria, recuperan técnicas históricas sobre lino. Frente a la velocidad tecnológica, la colección reivindica algo profundamente humano: oficio, tiempo, precisión y el valor de lo irrepetible.
La jornada cambió de ritmo al caer la tarde. En el rooftop del Wellington Hotel, con Madrid extendiéndose al fondo, The Extreme Collection demostró que la moda ya no necesita siempre una pasarela. Un cóctel espectacular, jazz en directo y diez americanas presentadas como piezas de diseño componían una exposición que invitaba a acercarse y detenerse en aquello que durante un desfile apenas podemos observar unos segundos: patronaje, pasamanería, bordados y botones. Las prendas también cobraban vida sobre mujeres que se mezclaban entre los invitados. Una experiencia mucho más pausada y cercana que permitía mirar la moda de otra manera.

Desfile inaugural de OMODA Madrid es Moda frente a la fachada norte del Palacio Real. / .
La noche terminó en el Museo del Traje con Adlib Ibiza. Una cena privada y un trunk show reunieron piezas de trece firmas bajo el lema «Ibiza, siempre de moda». Sobre las plataformas, el blanco, los encajes, las transparencias y la artesanía trasladaban hasta Madrid una forma de entender la moda profundamente ligada a nuestras islas, a sus oficios y a una identidad mediterránea que ha sabido evolucionar sin perder sus raíces.
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Después de dos días recorriendo la moda de autor por Madrid, cerrar el día con la creatividad y la artesanía de nuestras islas como protagonistas fue también una magnífica forma de destacar la presencia de la moda balear en el panorama nacional.