El verano favorece el deseo sexual, pero, ojo, siempre y cuando las temperaturas no sean excesivas
A nadie se le escapa que el verano favorece el deseo sexual (más vitamina D, hormonas 'buenas' a tope en nuestro organismo, menos ropa, feromonas ... del sudor en el ambiente...), pero, ojo, siempre y cuando las temperaturas no sean excesivas. Porque cuando los termómetros suben demasiado, tal y como ocurre durante las olas de calor, el interés por realizar actividades sexuales cae en picado.