Madrugar un caluroso 4 de agosto para plantarse más de una hora al sol no parece un plan demasiado atractivo. A no ser que sea para ver al Real Zaragoza. Entonces la cosa cambia porque ni el descenso puede con el ánimo de la afición. Así lo han debido pensar las alrededor de 400 personas,en su mayoría niños, que han desafiado a los elementos para acudir a la llamada de su equipo y así presenciar el entrenamiento a puertas de los blanquillos en la Ciudad Deportiva. "Vamos chavales, a darlo todo", decían desde la grada muchos de los allí presentes mientras los jugadores saludaban de manera tímida (y obedeciendo las órdenes de su técnico) al comienzo de la sesión. Leer la noticia completa
Madrugar un caluroso 4 de agosto para plantarse más de una hora al sol no parece un plan demasiado atractivo. A no ser que sea para ver al Real Zaragoza. Entonces la cosa cambia porque ni el descenso puede con el ánimo de la afición. Así lo han debido pensar las alrededor de 400 personas,en su mayoría niños, que han desafiado a los elementos para acudir a la llamada de su equipo y así presenciar el entrenamiento a puertas de los blanquillos en la Ciudad Deportiva. "Vamos chavales, a darlo todo", decían desde la grada muchos de los allí presentes mientras los jugadores saludaban de manera tímida (y obedeciendo las órdenes de su técnico) al comienzo de la sesión.
“Esto es el Real Zaragoza, hemos venido a sufrir”. Eso era lo que decía Jaime, que ha acudido a ver a los de Ibai Gómez con su madre y con su hermano pequeño. “He venido por él”, decía el joven, aunque no se perdía detalle del calentamiento zaragocista. Cuando saltaron los jugadores, el más aclamado fue un día más Ander Herrera. “Ha bajado al barro para ayudarnos. Es de agradecer", contaba Jaime.
Julia, una adolescente con la camiseta rosa que sacó el Zaragoza el año pasado, subraya que al equipo “hay que apoyarlo y animarlo siempre”. Así explica su presencia en un entrenamiento en el que está viendo “mucha intensidad”. “Me gusta Ibai, lo veo con muchas ganas y que cree en el proyecto”, subrayaba.
El zaragocismo es un sentimiento que suele pasar de padres a hijos. Ese es el caso de David y sus pequeños Álvaro y Carlos. Este último confía en que el paso por la Primera Federación sea pasajero: “Para mí estamos fichando bastante bien. Yo creo que Ander va a darle mucho al equipo”, auguraba.
Álvaro, el más pequeño, solo confía en poder disfrutar las batallas que su padre le ha contado: “Nos habla mucho de cosas de antes, de la Recopa y esas cosas. Nosotros también queremos vivir eso”, exclama. Por su parte, David tiene sentimientos encontrados, aunque ahí está una mañana de agosto dando una lección de Zaragocismo a los suyos: “Esta etapa la vivo con pena, melancolía…pero también con un poco de ilusión”.
Durante la casi hora y media que duró el entrenamiento no paró de llegar gente a la Ciudad Deportiva. De hecho, para los últimos rezagados ya no quedaban asientos libres y muchos de ellos tuvieron que conformarse con seguir la sesión de pie. Cuando Ibai Gómez decretó el final de la sesión, llegó el momento que la mayoría estaban esperando.
Todos los futbolistas del Real Zaragoza, sin excepción, se acercaron a la grada donde su afición había presenciado su entrenamiento bajo un sol de justicia. Entonces sí, los jugadores se prestaron a lo que su gente quería y especial atención tuvieron con los más pequeños. Autógrafos, fotos y alguna pequeña conversación protagonizaron los últimos instantes de una jornada que sirvió para unir lazos entre el zaragocismo y el equipo y para demostrar una vez más, y aunque a estas alturas ya no hace falta, que el conjunto aragonés no estará solo en Primera RFEF.
Fuente: El Periódico de Aragón