La veterinaria María Sanz explica cómo incorporarlo a la alimentación del animal y cuál es la preparación más adecuada
Cuando se trata de cuidar la alimentación de un perro, no solo importa qué alimentos consume, sino que el conjunto de su dieta cubra las necesidades nutricionales del animal. Los expertos recomiendan que los perros reciban una alimentación completa y equilibrada, adaptada a sus características y necesidades individuales. Para ellos, los premios y alimentos complementarios pueden incorporarse, pero sin desplazar la dieta principal.
Dentro de estas opciones aparece un alimento habitual en la alimentación humana que también puede ofrecerse a los perros: el huevo. La veterinaria María Sanz explica en una publicación en Instagram que puede incorporarse incluso cuando el animal come pienso, y destaca su contenido en proteínas, vitaminas, minerales y antioxidantes.

Un estudio publicado en 2025 en la revista Animals analizó la digestibilidad de los aminoácidos de diferentes ingredientes proteicos, entre ellos el huevo deshidratado. Los investigadores observaron que todos los ingredientes estudiados, salvo una excepción concreta, presentaban una digestibilidad superior al 85% de los aminoácidos indispensables y que el huevo se encontraba entre los que mejores resultados obtuvieron.
De este modo, los resultados permiten hablar de la calidad y digestibilidad de esta proteína. Eso sí, a la hora de incluirlo en la dieta de nuestro peludo se debe tener en cuenta una serie de detalles.
La preparación también importaSanz considera que el huevo puede darse de distintas maneras, pero señala una preparación concreta como la más adecuada: hacerlo semicocido o pasado por agua durante unos minutos, de forma que la clara quede hecha mientras la yema permanece líquida.
Por otro lado, la veterinaria Mónica Díaz también ha recomendado anteriormente esta opción. Según explica, cocinar la clara permite inactivar la avidina, mientras que mantener la yema menos cocinada conserva componentes como grasas, colina, luteína y antioxidantes.

Sanz contempla también el huevo crudo, pero esta opción requiere especial precaución. La World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) advierte de los riesgos microbiológicos de los alimentos de origen animal sin cocinar y señala que no hay evidencia de que las dietas basadas en alimentos crudos aporten beneficios para la salud frente a alternativas cocinadas y equilibradas.
Por eso, para quien quiera incorporar huevo como complemento, cocinarlo es una forma de reducir el riesgo asociado a los microorganismos. La cantidad, además, debe tenerse en cuenta dentro del conjunto de la alimentación diaria.
Introducirlo poco a pocoOtro de los consejos de Sanz es no ofrecer una cantidad elevada desde el primer momento. Como ocurre con cualquier alimento nuevo, recomienda introducirlo progresivamente para comprobar cómo lo tolera cada mascota y empezar con el huevo completamente cocido.
La veterinaria también habla de aprovechar la membrana de la cáscara y desechar esta última. Mónica Díaz, por su parte, aconseja no ofrecer la cáscara entera y señala que, si se utiliza, debe estar muy finamente molida y bajo recomendación nutricional.

El huevo puede ser, por tanto, un complemento sencillo para aportar proteína y otros nutrientes a la alimentación de un peludo, pero no debe plantearse como sustituto de una dieta completa. Incluso los alimentos utilizados como premios deben representar una parte limitada de la ingesta diaria para evitar desequilibrios y un exceso de calorías.