La especialista en salud animal enumera diversos mitos que circulan sobre la limpieza de la orina de perro en un hogar
Cuando un perro llega a casa, hay que enseñarle a tener un comportamiento adecuado —especialmente si son cachorros—. El animal debe tener claro desde un principio que sus necesidades fisiológicas las tiene que hacer en la calle durante sus paseos diarios.
Pero también es típico que, en ocasiones, se les escape y acaben manchando el suelo de casa; una situación que enfada bastante a los tutores. Sin embargo, la veterinaria Laura Londoño ha explicado en su cuenta de Instagram por qué hay que mantener la calma en estas circunstancias.

La especialista enumera diversos fallos que comete la gente cuando limpia la orina de sus canes en el hogar. Londoño comenta que no se debe limpiar la zona con vinagre, pues no es un material adecuado para eliminar residuos: “Incluso el olor puede hacer que vuelva a orinar ahí”, advierte. De igual forma, tampoco hay que utilizar la misma fregona que se usa para otras partes de la casa, pues se trasladaría la suciedad a otras estancias, haciendo que el perro quiera orinar en ellas.
Además, la experta rechaza que el tutor deba regañar al perro por lo que ha hecho, pues esto no sirve para hacerles ver que no deben volver a hacerlo: “Les puede crear miedo y ansiedad, y hacer que se escondan para orinar, dificultando el aprendizaje”.
¿Qué dice la ciencia?Con esta publicación, Laura Londoño ha puesto de manifiesto un problema bastante común entre los perros: hacer sus necesidades donde no toca. Hay estudios científicos que abordan este tema e intentan buscarle una explicación; uno de ellos se titula Canine separation-related behaviour at six months of age: Dog, owner and early-life risk factors identified using the ‘Generation Pup’ longitudinal study.
Publicado en 2024, esta investigación intenta demostrar cuál es uno de los principales motivos de esta acción. Concretamente, se centran en la posibilidad de que desarrollen lo que se conoce como “comportamientos relacionados con la separación”. Uno de ellos es el de orinar donde no le toca, algo que realizaban el 4,1% de los 145 canes analizados.

Otro elemento a tener en cuenta durante el aprendizaje es que no todos los perros son iguales. Puede pasar que un can al año ya sepa que no tiene que orinar en casa, mientras que otro con la misma edad todavía no lo haya asimilado. Eso es lo que explica la veterinaria etóloga Sandra Portals.
En un artículo publicado en La Vanguardia, Portals cuenta que, si esto sigue sucediendo cuando pasa un año, lo normal es que se trate de un aprendizaje donde el can no ha asimilado del todo el hábito de eliminar fuera. “Muchos tutores creen que, al hacerse adultos, los perros 'deberían' pedir salir, pero no es un comportamiento automático. Es algo que se aprende y depende de que el perro tenga claro dónde debe eliminar, sepa cómo comunicarse con su tutor y se sienta seguro haciéndolo”, añade.
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Es completamente normal que un tutor se enfade cuando ve que el perro orina donde no debe. No obstante, antes de escenificar ese enfado con una gran bronca sobre el animal, hay que analizar lo que puede haber llevado al can a realizar dicha acción.