El litro de gasolina se acerca de media a los 1,95 euros en la provincia, pero es el diésel el que más sube en términos porcentuales desde agosto
18/09/2026 a las 07:48h.
La barrera de los dos euros por litro, hasta ahora una referencia lejana, empieza a ser una realidad en Burgos. Ya hay gasolineras de la provincia que superan ese umbral en el precio de la gasolina, aunque la media se mantenga algo por debajo. Este martes, el litro de gasolina se paga de media a 1,953 euros y el de diésel a 1,890 euros. Precios que sitúan a ambos carburantes por encima de la media que ya manejaban en septiembre -1,891 euros la gasolina y 1,822 euros el diésel- y muy por encima de los 1,842 y 1,753 euros, respectivamente, con los que cerró agosto.
El encarecimiento no es igual para los dos combustibles. Desde agosto, la gasolina acumula una subida de casi seis céntimos de media mensual, mientras el diésel sube algo más deprisa, cerca de siete céntimos. Si se compara con el precio de los últimos días, la diferencia se agranda: la gasolina cuesta ya un 6% más que la media de agosto, y el diésel, un 7,8% más.
Llenar un depósito de 50 litros de gasolina cuesta hoy en torno 97,6 euros, casi 6 euros más que en agosto. En diésel el coste ronda ya los 94,5 euros, unos 6,9 euros más que hace un mes, el mayor salto propocional de los dos combustibles.
El golpe según el perfil del conductorEl impacto de esta subida no se reparte por igual. Para quien usa el coche a diario para ir al trabajo, la diferencia se traduce en unos pocos euros más al mes, algo molesto pero asumible. El golpe es mucho mayor para el sector del transporte y la logística, muy presente en la provincia, donde el gasóleo representa una parte importante de los costes operativos de cada empresa.
Ahí es donde entra la voz de quienes viven la subida desde dentro del sector. Eduardo Rilova, presidente de la Asociación Burgalesa de Transportistas (ASEBUTRA), describe la situación como «alarmante»: «A pesar del último decreto, vemos que el precio se sigue modificando. Se pierde poder adquisitivo», explica.
Lo que más complica la gestión del gasto, según Rilova, es la velocidad a la que se mueven los precios. «Es muy rápida, el precio fluctúa día a día, y por horas», apunta, y lo achaca a la dependencia española de los mercados internacionales: «Europa no es productora de petróleo y depende del mercado asiático, americano... Estamos a merced de lo que pase fuera de nuestras fronteras».
La incertidumbre sobre el futuro de la rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos, que expira el 30 de septiembre, añade presión a un sector que ya venía notando el encarecimiento. El presidente de ASEBUTRA insiste en la magnitud del sector afectado: «El 90% de las mercancías de nuestro país se mueven por carretera, porque el tren no es competitivo aún. Dependemos del combustible fósil y eso se esta notando de lleno». Por ello, pide una respuesta directa a la administración: «Necesitamos una respuesta en forma de ayudas directas; porque, si no, la inflación se va a disparar».
Con el fin de la rebaja fiscal a la vuelta de la esquina y los precios aún en movimiento, la incógnita para las próximas semanas es si el Gobierno prorrogará el descuento o si conductores particulares y transportistas tendrán que asumir una subida adicional. De momento, en Burgos, repostar vuelve a ser motivo de preocupación tanto para quien llena el depósito una vez a la semana como para quien lo hace a diario por trabajo.