"Barcelona me permitió ser quien soy y, cuando puedes ser quien eres, ya no quieres ser otra cosa". Ferran Poca habla de la capital catalana desde un lugar personal. Nació en un pequeño pueblo de Lleida donde, explica, no podía ser él mismo sin pagar el precio de ser señalado. Hace 20 años llegó a Barcelona y aquí encontró el espacio que necesitaba para vivir con libertad. Ahora quiere que esta misma ciudad pueda ofrecer a otras personas lo que un día le ofreció a él. Por eso defiende que Barcelona acoja el WorldPride 2030. La ciudad es finalista, junto con Bangkok, para acoger este gran evento internacional. Poca habla con EL PERIÓDICO sobre la candidatura, el futuro del activismo LGBTQIA+ y el significado que tiene para él que Barcelona pueda ser sede mundial del Orgullo.Seguir leyendo....
"Barcelona me permitió ser quien soy y, cuando puedes ser quien eres, ya no quieres ser otra cosa". Ferran Poca habla de la capital catalana desde un lugar personal. Nació en un pequeño pueblo de Lleida donde, explica, no podía ser él mismo sin pagar el precio de ser señalado. Hace 20 años llegó a Barcelona y aquí encontró el espacio que necesitaba para vivir con libertad. Ahora quiere que esta misma ciudad pueda ofrecer a otras personas lo que un día le ofreció a él. Por eso defiende que Barcelona acoja el WorldPride 2030. La ciudad es finalista, junto con Bangkok, para acoger este gran evento internacional. Poca habla con EL PERIÓDICO sobre la candidatura, el futuro del activismo LGBTQIA+ y el significado que tiene para él que Barcelona pueda ser sede mundial del Orgullo.
El acontecimiento, según explica Poca, no tendría como objetivo promocionar turísticamente la ciudad —a la capital catalana no le hace falta más publicidad en este sentido—, sino mostrar Barcelona como un espacio seguro donde la comunidad pueda hablar. En este sentido, recuerda que todavía quedan muchos lugares del mundo donde formar parte del colectivo supone esconderse, reprimirse y no poder actuar con naturalidad. "No tiene que ser el Pride más multitudinario ni el más bonito, sino un Pride que dé un mensaje al mundo y empodere a los activistas para que puedan seguir haciendo su trabajo en sus países", recalca.
No tiene que ser el Pride más multitudinario ni el más bonito, sino un Pride que dé un mensaje al mundo"Sin activismo no hay celebración"Ferran Poca
— Presidente de Pride Barcelona
Si Barcelona es elegida en la final, que se celebrará en Phuket en noviembre, la capital catalana organizaría durante un mes charlas y conferencias con personas que, en distintos países, están "amenazadas de muerte" o no pueden salir a la calle. Son ellas, insiste, quienes deben tener el altavoz.
De adolescente no bailaba por miedo a que se me notara la pluma y me llamaran maricónFerran Poca
— Presidente de Pride Barcelona
Igualmente, Poca reivindica que el Pride también debe tener ese componente de alegría y celebración. La fiesta, explica, tiene sentido por quienes durante años no pudieron mostrarse tal y como eran, tal y como le pasó a él mismo. "De adolescente no bailaba por miedo a que se me notara la pluma y me llamaran maricón", recuerda. Ahora entiende las fiestas del orgullo como una forma de recuperar, también, todo aquello que durante años se les negó. "Defienden los derechos como adultos, pero bailan como adolescentes", resume. Eso sí, remarcando que "sin activismo, no hay celebración".

Ferran Poca, presidente de Pride Barcelona / MANU MITRU / EPC
Un mes para cambiar las cosasLa candidatura barcelonesa plantea un WorldPride de un mes, del 28 de junio al 28 de julio de 2030, con reuniones, encuentros, foros, workshops y espacios de trabajo. La razón es que, a juicio de Poca, "un Pride de dos días tendría un impacto limitado" en la población. "Lo más importante es que la sociedad general entienda las reivindicaciones y las comparta", explica. El mensaje, defiende, no tiene que llegar únicamente a la gente del colectivo, sino a toda la ciudadanía, que es, recuerda, la que tiene el poder de cambiar las cosas con sus votos.
Los derechos humanos están en retrocesoFerran Poca
— Presidente de Pride Barcelona
Para Poca, esto es algo que cobra especial importancia en un momento en el que "los derechos humanos están en retroceso". A su juicio, los avances conseguidos por colectivos históricamente discriminados están retrocediendo ante el avance de movimientos "muy escorados hacia la ultraderecha" y el conservadurismo. "El colectivo es el señuelo de todo esto. Empiezan con inmigrantes, luego siguen con el colectivo. Solo tenemos que ver la historia para entender qué está pasando", señala.

Ferran Poca, presidente de Pride Barcelona / Jordi Otix / EPC
De directivo a activistaAntes de convertirse en quien es hoy con 48 años, Ferran Poca tuvo que cambiar de vida. A los 37 dejó su trabajo como alto directivo de CaixaBank. Tenía empleados a su cargo, estaba bien valorado y cobraba un sueldo que, reconoce, "probablemente no tendré nunca más". Pero no era feliz. "Tuve una crisis real y pasé de ganar un dineral a tener una nómina de 800 euros el primer año", recuerda. "Sentía que había venido a hacer otra cosa en el mundo".
A los 37 años, Poca dejó su carrera como directivo de CaixaBank para dedicar su vida al colectivo
De aquella ruptura nació una productora de fiestas y espectáculos concebida como un espacio donde las personas pudieran ser quienes son "sin restricciones ni prejuicios, dando espacio a personas que en el pasado no lo pudieron tener". Hoy, explica, su compañía es una de las principales productoras de eventos LGTBI de España y realiza más de 500 al año, con proyectos vinculados a la cultura pop, artistas y espectáculos como la gira de 'Drag Race España'. Su actividad empresarial le llevó a formar parte de la Cámara LGTBI como empresario del colectivo y, después, al activismo, para acabar siendo el presidente de Pride Barcelona, entidad sin ánimo de lucro. "No todo se tiene que hacer pensando en un retorno económico, porque los derechos humanos tienen que estar fuera de esos intereses", sostiene.
No todo se tiene que hacer pensando en un retorno económico, porque los derechos humanos tienen que estar fuera de esos interesesRedes, poder y derechosFerran Poca
— Presidente de Pride Barcelona
Para preparar la candidatura de Barcelona para el WorldPride 2030, Poca ha pasado dos años viajando y hablando con activistas de todo el mundo. El objetivo, explica, era "entender qué necesitaban" los Prides y las organizaciones LGTBI internacionales. "El mensaje que se repite en todo el mundo es que necesitamos un espacio para encontrarnos e intercambiar conocimiento", afirma. De ahí el enfoque de la candidatura barcelonesa, cuyo lema es "Let's Think, Let's Answer, Let's Change" ("Pensemos, respondamos, cambiemos").

Ferran Poca, presidente de Pride Barcelona / Jordi Otix / EPC
En esos viajes también ha identificado, dice, uno de los grandes retos actuales que afronta ahora el activismo: las redes sociales, la desinformación y la concentración del poder. "El dinero y las redes están por primera vez juntos de manera muy notoria", advierte, y lamenta que las redes hayan quedado en manos de unos "magnates tecnócratas" con una enorme capacidad de influencia y una relación cada vez más estrecha con los sectores ultraderechistas y conservadores de todo el mundo.
El activista alerta del creciente poder de los magnates tecnológicos y de su acercamiento a la ultraderecha, que considera una amenaza para el colectivo
Frente a esa maquinaria, Poca apuesta por unir fuerzas. "Si el colectivo no se organiza, no vamos a ser capaces de nada". De lo contrario, teme, "nos ganarán por goleada".
El veredicto se conocerá en PhuketEl activista no quiere convertir la candidatura en una pugna con Bangkok, su rival en la fase final. Entiende que la propuesta tailandesa busca "posicionar Asia como abierta al mundo", mientras que Barcelona plantea una candidatura "más enfocada en el activismo". La decisión sobre la sede de 2030 se tomará en noviembre en Phuket, donde InterPride celebrará su asamblea y hará el recuento de los votos de los Prides de todo el mundo.
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Para Poca, el WorldPride sería también un cierre de ciclo. Hace 20 años llegó a Barcelona buscando un lugar donde encontrar la libertad que necesitaba. Al hablar de lo que todo esto significa para él, no puede evitar emocionarse: "Barcelona me permitió ser quien soy. Esta candidatura es una forma de devolver a la ciudad ese legado y una oportunidad para que todo el mundo pueda vivir lo mismo", concluye.
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